Un croquis oculto en Triana

Observe esta fotografía. Pertenece a la colección de la Fedac, y fue tomada por Kurt Herrmann en la década de los treinta del pasado siglo. En ella se ve a un caballero mirando un escaparate en Triana, mientras el tranvía se aproxima. Fotógrafo y figurante se encuentran frente al actual nº 59 de la calle Mayor.

En mayo de 2019, las obras de remodelación de este inmueble dejaron al descubierto una “A”, que formaba parte de un rótulo vertical que en su día sirvió de reclamo a la Sastrería y Camisería de Jerónimo Domínguez. Dicho hallazgo tipográfico fue contado en Retrografías en un artículo titulado La “A” de Triana”.

La aparición de esa letra me pareció tan relevante que omití otro descubrimiento hecho en el mismo lugar, y que no conté en el momento para no restarle protagonismo. En aquel artículo hice mención al escaparate superpuesto que presentaba este edificio en su fachada, y lo califiqué como aditamento de dudoso gusto que atentaba contra la estética de la calle más importante de Las Palmas de Gran Canaria.

Ese aditamento, independientemente de su valor estético, formaba parte de la historia de la calle, y como puede verse en la fotografía que ilustra este artículo, ya estaba en los años treinta.

Su retirada en mayo del año pasado no solo dejó a la vista aquella letra que nos hizo viajar al pasado. También salió a relucir el croquis que su artífice dibujó en la pared para llevar a cabo su proyecto.

El dibujo en perspectiva incluía medidas, y contemplaba la colocación de un rótulo sobre el voladizo. Dejando a un lado el valor estético, lo que no se puede discutir es la calidad del trabajo realizado, que aguantó las inclemencias del tiempo casi ochenta años.

Pero volvamos a la preciosa fotografía de Kurt Herrmann. ¿Qué negocio ocupaba el local en ese momento? Le adelanto que ya no estaba la sastrería de don Jerónimo.

Pues bien, en 1935 este edificio no era el número 59, sino el 55. Y ocupaba el local un establecimiento llamado Anabel dedicado a la venta de moda. En un anuncio publicado en La Provincia el 6 de junio de 1935 podía leerse: “¡Atención! ¡Gran realización! Se realizan a precios bajísimos las existencias de artículos de moda que tiene el acreditado establecimiento de Anabel, en Triana, 55. Trajes desde 35 ptas. Guantes de pieles 8 ptas. Guantes de seda 4 ptas. Medias de seda natural (negras) 4 ptas. Carteras y otros artículos. Formidable oportunidad.”

Otro aviso publicado en el mismo medio siete días después, decía así: “¡Atención! ¡Gran realización! Por tener que ir de viaje para comprar las últimas novedades de invierno se realizan a menos del costo las existencias de artículos de moda que tiene el acreditado establecimiento de Anabel, en Triana, 55. Realización verdad de trajes, géneros, medias de seda, guantes de piel y seda, carteras y otros artículos.” 

Tanto la “A” como el croquis tuvieron un resurgimiento fugaz. Estos hallazgos de arqueología urbana fueron eliminados. Entiendo que el croquis era más una curiosidad, pero aquella “A” tendría que haber motivado la recuperación de un rótulo que hubiera dado realce a nuestra principal vía comercial.

El establecimiento Anabel tenía un sugerente eslogan que hoy expresa perfectamente lo que uno siente cuando se atenta contra la memoria: Ver para creer.

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