Cuando existía la calle Artillero

Hoy recordamos una calle desaparecida de la capital. La calle Artillero, ubicada a media altura entre Clavel y Munguía.

La calle Artillero, que no callejón, desapareció para siempre del plano de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a mediados de los años sesenta del siglo pasado, junto a tres inmuebles del naciente de la calle Mayor de Triana que entonces tenían los números de gobierno 68, 70-72, y 74, y que son los que aparecen en la imagen. 

Tremendo derribo se efectuó para construir en el solar resultante el moderno edificio que hoy podemos ver, y que sirvió para albergar los ya extintos Almacenes Cuadrado. No es la primera vez que escribo sobre este tramo de la calle Mayor, en agosto de 2019 publiqué un artículo titulado La casa del ombligo en el que hacía hincapié en uno de los edificios derribados.

Hoy volvemos a esa altura de la calle para fijar la vista en esa vía que quedó convertida en un oscuro pasaje que hoy desemboca en la calle Francisco Gourié, antes llamada Ceniceros, y que ya aparecía en el plano de la ciudad que trazó Leonardo Torriani en 1590. Si nos vamos a finales del siglo XIX, encontramos en su margen izquierdo los almacenes de Roque Hidalgo, y en el derecho las oficinas de Blandy Brothers.

Pero, ¿por qué se llamaba Artillero? La respuesta a su singular nomenclatura la encontramos en esta fotografía en la que vemos el otro lado de la calle, la que daba a la Marina, señalada con una flecha.

En ella aparece una especie de plataforma que había frente a la marea y que a priori puede parecer un rompeolas, pero no. Ese muro de mampostería era parte del sistema defensivo de la ciudad. Sobre esa plataforma y hasta el siglo XVIII, unos cañones cruzaban el fuego con otros instalados en el castillo de Santa Ana, próximo al muelle de Las Palmas, con la misión de defender el fondeadero de la ciudad cuando se producían ataques de naves extranjeras. 

La fotografía es un fragmento de una panorámica de Triana realizada por Luis Ojeda Pérez tomada desde el muelle. Ese edificio de cinco vanos por planta es la trasera de la casa que aparece en la primera fotografía. En el momento de la instantánea vivía en ella Roque Hidalgo. Fíjense en el equino que hay amarrado a la derecha, ¿sería el precioso caballo de raza cubana que trajo de la Habana?

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