La bella arquitectura de Luján Pérez

Descendiendo por la calle Obispo Codina, arteria principal del barrio de Vegueta, hay en la acera del poniente un conjunto arquitectónico que no pasa desapercibido para el viandante, y que sirve de tapia a los jardines del Obispado.

Puede que usted ya conozca su historia, pero me parece interesante refrescar la memoria y compartir lo que callan esas piedras.

A poco que uno detiene el paso y observa el conjunto de frontispicios, columnas, hornacinas y dinteles de estilo neoclásico, da la sensación de estar contemplando unas encantadoras ruinas clásicas que parecen sacadas de un cuadro del pintor y grabador francés del dieciocho Hubert Rubert.

Pero no. Lo que uno tiene ante los ojos es lo que queda del Coro de la Catedral, diseñado y construido por el imaginero José Luján Pérez a principios del siglo XIX. Y digo lo que queda porque lo que vemos son los restos de una bellísima construcción que hasta principios de los sesenta del siglo pasado estuvo ubicada en el interior del templo catedralicio, y ya no conserva muchos de sus elementos originales, como puede apreciarse en la fotografía que preside este artículo. Me refiero a los medallones y a la balaustrada que lo coronaba.

El Obispo Pildain fue quien mandó desmontar piedra a piedra el Coro, el cual fue abandonado en un parterre. Su intención era la de dar más amplitud al templo. Gran error. En 1964, el insigne historiador don José Miguel Alzola presentó una propuesta a El Museo Canario para rescatarlo y situarlo donde hoy está. Alzola propuso con acierto sustituir la valla que delimitaba los jardines del Obispado por la elegante arquitectura de Luján.

Hubo que esperar a 1982 para que su acertado planteamiento se llevara a cabo. Fue el arquitecto don Salvador Fábregas Gilquien ejecutó el proyecto, uniendo los cuatro frontis con unos entrepaños alcanzando el conjunto una longitud total de 34,5 metros. Unas verjas de hierro forjado fueron añadidas con la idea de permitir el acceso público al jardín del Palacio Episcopal una vez se acondicionase, pero esto nunca sucedió, y lo que hay hoy detrás del que fuera Coro de la Catedral es todo un misterio. El que escribe trató de acceder al mismo pero no encontré más que impedimentos.

En 2012 añadieron cuatro bustos que acompañarían al ya existente de Luján Pérez. Los de José de Viera y Clavijo, los de los obispos Cervera y Verdugo, y el del arquitecto de la Catedral Diego Nicolás Eduardo.

Ese año Alzola cumplió 99 años. Ya he comentado en alguna ocasión que tuve la suerte de conocerlo, y sé que a él no le gustaban los honores, aunque los mereciera. Está bien recordar que gracias a él hoy podemos admirar la bella arquitectura de Luján, que estuvo a punto de perderse, y que hoy ocupa un espacio digno en Obispo Codina, en la acera del poniente.

Un comentario sobre “La bella arquitectura de Luján Pérez

  1. Lastimosamente fue desmontado a marronazos, nada que ver con otros monumentos en los que se numeran las piedras, etc. Con el nuevo muro, la fachada del obispado es menos accesible a la mirada del paseante. Es una pena que esa obra arquitectónica, perfectamente conservada bajo techo hasta su destrucción, muestre tal deterioro, que pareciera que le pasaron por encima las dos guerras mundiales.

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