La Fama y La Elegancia de Triana

Hoy nos vamos a mirar zapatos en la Triana de principios del siglo XX.

Desde principios del siglo XX y hasta la década de los treinta, don Andrés Rodríguez mantuvo abiertos dos comercios de calzado en la calle Mayor de Triana. Uno se llamaba La Fama, en el número 51, y en su publicidad presumía de confeccionar toda clase de calzado, a precios moderados y con prontitud. El otro, La Elegancia, en la acera de enfrente en el número 54, ofrecía un surtido permanente de calzado completo, variadísimo, y de novedad. 

En un aviso publicado en 1911 en El Escolar, afirmaba ostentar el honor de ser la primera zapatería de la capital, y captaba la atención de futuros clientes con la siguiente llamada: “Los niños darán un buen consejo a sus padres cuando vayan a comprarles calzado indicándoles este establecimiento donde encontrarán artículos de calidad superior y a precios económicos. Grandes existencias en lujoso calzado para señoras.”

En otro anuncio publicado en La Provincia en 1920, se recomendaba no visitar ninguna peletería sin pasar antes por La Fama, pues allí encontrarían el calzado bueno, bonito y a precios sin competencia. Además don Andrés sabía ganarse a la clientela, refiríendose a ellos de la siguiente manera: “Buen gusto, distinción, económica. Estas son las cualidades que reunen todas las personas que compran calzados en La Fama. Triana 51.” 

Este comerciante debió ser un gran aficionado a los autómoviles, pues en otro aviso publicado en noviembre de 1921 decía: “La Fama y La Elegancia vende un automóvil de la mejor marca Europa en inmejorables condiciones y con muy poco uso ¡¡Muy barato!!”. Da la impresión de que lo vendió para adquirir otro de la marca francesa Motobloc que tampoco le convenció, pues al mes siguiente de desprenderse del Europa lo puso también a la venta en el periódico alegando que tenía poco uso, eso sí, aprovechó la ocasión para dejar constancia de que su casa era la que más novedades presentaba en calzados.

En cuando a técnicas de mercadotecnia, don Andrés no tenía rival, ya hemos visto la calidad publicitaria de sus anuncios. Pero fue más allá del papel. El inmueble de Triana 51 sobresalía una planta respecto al que tenía al lado, y decidió aprovechar el lateral del edificio, visible a gran distancia, para escribir con grandes letras: “Calzar en la Fama 51”.