Confitería La Estrella

FEDAC.

Desde finales del siglo XIX y hasta principios del XX, existió en Las Palmas de Gran Canaria una famosísima confitería llamada La Estrella. Regentada por don Buenaventura Escudé, estaba situada en en el número 3 de la calle del Progreso (luego Juan de Quesada, hoy Mesa de León), en una casa terrera que más tarde sería derribada para construir el cine Avellaneda

Detalle de la fotografía anterior.

Gracias a una fotografía de la FEDAC, tomada por don Francisco Rodríguez Ortega en el año 1903, podemos ver el edificio. Unos árboles lo tapan parcialmente, pero aún así puede verse el rótulo “La Estrella” en lo alto de la fachada, y las palabras “lechería” y “confitería” sobre los vanos de la planta baja.

La primeras referencias que encontramos en la prensa las hallamos en el periódico El Independiente. El 26 de junio de 1881 un breve anuncio dice:

“En la confitería de la Estrella se hallan de venta dátiles de Berbería a 10 rvn. kilogramo”. 

El 28 de agosto del mismo año, ya en pleno verano, aparece este otro:

“Refrescos. En la confitería la Estrella se expende polvos de horchata de almendra y también se hacen si los encargan de chufa y de arroz”.

En 1904, La Estrella ya era toda una referencia en la ciudad. En Navidad, sus parroquianos acudían en busca de sus riquísimas galletas, de sus peladillas o del turrón de Jijona o de Alicante. Estos últimos los tenían de todos los sabores: avellana, coco, yema, fruta, mazapán, vainilla, nieve o guirlache.

Famosos también eran sus bombones, y la gran variedad de frutas en conserva ideales para postre, entre las que destacaba su especialidad  de manzana, pera o albaricoque.

El 13 de diciembre de 1911, un anuncio aparecido en La Provincia decía lo siguiente: 

“Ya llegaron. Desde el día 25 de Noviembre hasta Carnavales, los acreditados pasteles de carne, que todos los años anteriores el inteligente público nos ha favorecido, donde a la par encontrará especialidad en mazapanes Toledo, Turrones y peladillas, vinos generosos amontillados, Jerez, Manzanilla y vinos de Málaga. Se reciben toda clase de encargos en Pastelería y Confitería.”

Termina este anuncio con una frase que llama la atención: “Todo el que visite este establecimiento verá la verdad.”, y tal era su compromiso con ella que en 1920 el señor Escudé recomendaba comprar el pan en su establecimiento para no ser engañado. Cada pan estaba marcado con una estrella, como garantía de su peso y su calidad.

En 1923, junto al anuncio de la confitería La Estrella, que sigue en Juan de Quesada número 3, aparece otro de la pastelería y panadería La Estrella, en la calle San Francisco número 32. 

No he podido averiguar si fue una sucursal del primero, o un competidor con muy pocos escrúpulos. De cualquier modo me parece interesante rescatar un anuncio de este último, publicado en La Provincia el 7 de enero, y que se diferencia por su tono humorístico:

En 1992, Luis García de Vegueta escribió una crónica sobre La Estrella, la primera, en la que nos desvelaba un rasgo de su propietario. Don Buenaventura Escudé era todo un poeta, y anunciaba los productos de su casa de la siguiente manera:

“Ya llega la Navidad

y ofrezco a mis parroquianos

los dulces más soberanos

que existen en la ciudad;

tengo una gran variedad

de frutas abrillantadas,

cubiertas y almibaradas;

de Alcoy rica pesadilla,

petisas a la vainilla

y almendras recién tostadas.”

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