Dos grabados insólitos de Las Palmas

Dos grabados del siglo XIX y una misma vista de nuestra ciudad. Pero, ¿en qué se diferencian? 

En mi primer viaje a París, caminaba distraído por la rue Shouflot cuando vi en el escaparate de una vieja papelería una desgastada cartera de cuero que me hizo entrar en el establecimiento. Fue amor a primera vista, y salí de allí en dirección al Panteón con aquella cartera cruzada al pecho que parecía haber estado esperando por mí. Me acompañó el resto del viaje, y la fui llenando de curiosidades que iba encontrando en anticuarios o en los buquinistas que atestan ambas orillas del Sena.

Fue en uno de estos puestos, junto al Pont au Doble que lleva a las mismísimas puertas de Notre Dame, donde rebuscando en una caja de zapatos encontré un viejo grabado de Las Palmas. En un primer instante pensé que se trataba del conocido dibujo que J. J. Williams realizó a principios del siglo XIX, pero no, este era diferente. El grabado estaba firmado por un tal Lemaitre, y al igual que el dibujo de Williams, se trataba de una vista de la ciudad desde San Roque, con el Guiniguada, el puente de piedra y la torre norte de la catedral, oscura y siniestra, dominando el caserio.

Compré el grabado y fue directo a mi cartera. Le siguieron una mala caricatura que me hicieron en el barrio de los artistas, un par de viejos ejemplares de la revista Life con Hemingway en portada, y varios libros antiguos en francés que hoy reposan en mi biblioteca. Ya de regreso a mi escritorio en Las Palmas tomé una lupa y me dispuse a comparar el grabado de Lemaitre con una copia del de Williams. Ante mí, el mismo punto de vista pero dos ciudades distintas.

Williams
Poco se sabe de este enigmático dibujante que firma como J. J. Williams. Es seguro que estuvo en Canarias a principios del siglo XIX (c. 1833) por encargo de Sabin Berthelot y Philip Barker Webb para ilustrar su obra titulada Historie Naturelle del Iles Canaries. Gracias a una carta que se conserva de Berthelot conocemos el significado de esa primera “J”: James. En la misiva quedó patente la mala relación que tuvieron con el dibujante, pues recomendaba a su colega Webb que le sacara todos los dibujos que pudiera y que se deshiciera de ese diablo de artista. En la Casa de Colón hay expuestos algunos de sus dibujos, y en el Museo Castillo de Mata también. Recomiendo la visita a ambos, y cuando esté frente al dibujo titulado “Vue de la ciudad de Las Palmas” lea este relato que escribí hace tiempo, titulado El Grabado misterioso. Si le ocurre lo que al protagonista me daré por satisfecho.

Lemaitre
De Lemaitre tenemos más datos. Su nombre completo era Augustin Francois Lemaitre. Nació en París en 1797 y falleció en la misma ciudad en 1870. El hecho más destacable de la biografía de este grabador y dibujante francés es la relación profesional que mantuvo con Nicephore Niepce y Louis Daguerre, padres de la fotografía. No hay constancia de que estuviera en Las Palmas, y todo apunta a que su grabado es una copia del de Williams realizado algunos años después, y alterado de manera conveniente para no ser acusado de plagio.

En cualquier caso, Las Palmas vista a través del trazo de estos dos artistas del siglo XIX se antoja pintoresca y encantadora. Nada que ver con la estampa que encontramos ahora donde el cemento y el alquitrán han acabado con todo. Los dibujos de Williams siempre me han obsesionado. Cuando comencé a estudiar este grabado, cogí mi bicicleta y traté de localizar la ubicación aproximada donde se situó el artista. Una vez encontrada tomé una instantánea con mi cámara y me llevé una decepción al compararla con el dibujo. Poco o nada quedaba de lo que vemos en esta estampa.

Un par de años después regresé a París. Llevaba cruzada la cartera que compré cerca del Panteón, y el mismo libro a modo de guía que usé en el primer viaje: París era una fiesta, de Hemingway. El dios de la Literatura americana decía: “Si has tenido la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará vayas donde vayas, todo el resto de tu vida”. Yo no viví jamás en París, pero mientras transitaba por sus calles traté de recoger su esencia para convertirla en palabras desde aquí, desde Las Palmas. Espero regresar algún día. Disfruten de los grabados y recréense en sus diferencias.

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