Un altar a Atenea en la calle Terrero

Algunas de las casas más antiguas de Las Palmas de Gran Canaria conservan en su fachada unas curiosas placas de compañías de seguros contra incendios. Inmuebles, en su mayoría, donde abunda el uso de la madera en su estructura interna, y donde contar con un buen seguro era algo indispensable, teniendo en cuenta el precario servicio de bomberos con que contaba la ciudad y donde un descuido con la llama de una vela podía suponer la pérdida de la casa.

 Tengo varias localizadas, y algunos de los propietarios, después de pintar su casa y conscientes del valor estético e histórico, las han limpiado y vuelto a poner donde estaban. No estaría mal catalogarlas y protegerlas,  y una opción interesante sería incluirlas en el circuito de rutas guiadas con el que ya cuenta nuestra ciudad, pues son elementos preciosos que tienen una historia interesante detrás. 

Una de las más bonitas y mejor conservadas se encuentra en la fachada de un caserón ubicado en el nº 3 de la calle Terrero, una vía muy poco transitada ubicada en el margen derecho del desaparecido Guiniguada.

En la placa con forma de campana aparece representada, sobre una nube, la diosa griega Atenea. Dos serpientes envuelven su torso y su manto, y en la mano derecha porta una lanza y en la otra una rama de olivo. Debajo puede leerse la palabra GUARDIAN, nombre de la compañía aseguradora. Hija de Zeus, sus dones eran la estrategia, las ciencias y la habilidad, y representaba la sabiduría y las causas justas.

The Guardian Assurance Co. Ltd. fue una compañía londinense cuyos orígenes se remontan a 1821. En un principio se llamó Guardian Fire & Life, pero cambió de nombre en 1902. La imagen de Atenea fue realizada por el prestigioso pintor inglés Sir Edward John Poynter (1836-1919).

Los agentes para las Islas Canarias de The Guardian Assurance Co. Ltd.  fueron Hamilton & Co. La casa Hamilton se fundó en Tenerife, en el Puerto de la Cruz, en el año 1779. Su fundador fue Gilbert Stuart Bruce, Cónsul de Inglaterra en las Islas Canarias, y el nombre de la compañía proviene del socio que se uniría poco después, Lewis Gellie Hamilton.

 En un principio se dedicaron al vino Vidueño y Malvasía, que exportaban en veleros para Europa. A principios de mil novecientos trasladaron su sede a Santa Cruz, y ampliaron el negocio a mercancías generales y cochinilla. 

Más tarde fueron agentes de la línea de vapores ingleses The African Steam Navigation, y se dedicaron al carbón, contando con muelles y almacenes propios, y fueron propietarios de vapores interinsulares, remolcadores, gabarras, talleres y varaderos.

Cuando pasee por las calles del casco antiguo busque estas pequeñas placas y admire sus singulares diseños. Todas tienen una historia, como esta de la calle Terrero, que hoy sobrevive como un pequeño altar a la diosa griega.

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