El Partenón de la Fiesta de las Flores

FEDAC

Preste atención a esta fotografía. Pertenece a una interesante serie (disponible en la web de  la FEDAC) realizada por Luis Ojeda Pérez durante la Fiesta de las flores. Una exposición celebrada entre el 23 de abril y el 8 de mayo de 1892 en Las Palmas de Gran Canaria para mostrar los productos y virtudes de la Isla a la importante colonia de extranjeros, principalmente ingleses, que llegarían abordo de vapores durante ese periodo.

En la serie de Ojeda hay fotos más representativas de lo que fue la Fiesta de las flores, pero he escogido la que encabeza este artículo porque nos lleva a un curioso pabellón que se levantó en un extremo de la Alameda, y que fue llamado El Partenón, por su esquemático parecido con el imponente templo de Atenas, al poseer columnas, cubierta a dos aguas y frontón.

En la Memoria descriptiva de la exposición, redactada ese año de 1892 por Prudencio Morales y Martínez, aparece en la página 22 y 23 un apartado dedicado a este pabellón, que nos ayudará a comprender la escena que vemos en la fotografía: 

“El Parthenón. Con este nombre bautizó el público un elegante y amplio pabellón, constituido por una serie de columnas, que se erigió con destino a instalaciones de labores, pero, luego, cedióse a la Junta benéfica de señoras para una tomba o bazar, cuyos productos se reservarían al socorro de las desgracias y miserias que se albergan en los establecimientos de Beneficencia de esta ciudad. El público favoreció mucho esta obra de caridad.”

Ahora volvamos a la imagen. Si se fija, sobre el toldo a rayas cuelga un cartel que reza: “Lottery. San Lazaro´s Hospital”, flanqueado por unos farolillos de colores. Junto al mostrador hay un artefacto circular que debe ser el bombo, y  un montón de boletos arrugados en el suelo arrojados por los que no han tenido suerte. 

Un elegante caballero con sombrero de copa y zapatos nuevos posa para la foto con la mano en el bolsillo, mientras una mujer con mantilla acompañada de una niña espera su turno. 

El caballero ya ha probado fortuna y le tocado una bonita copa de cristal. Ahora, pensando en su esposa, girará el bombo otra vez, pues le ha echado el ojo a un precioso abanico japonés. Tampoco se quejará si le toca una botella de vino del Monte con la que rellenar su nueva copa, y ni de broma volverá a casa un quinqué, por muy decorado que esté. 

El surtido de productos a sortear es amplio. Hay flores, cajas de tabaco, figurillas, jarrones, floreros, cuadros… todo cedido por los prósperos comerciantes de Triana. Completan el cuadro, tras el mostrador, una dama sentada vestida de luto, una beata, una señorita con un bonito sombrero adornado con flores y un joven que destaca por su altura, todos con gesto serio.

Espero que los participantes no sean supersticiosos, pues un gato negro se ha instalado frente al pabellón y parece que no tiene intención de irse.

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