Aviso a paseantes

En Vegueta no todo son placas, fuentes, bustos o estatuas. Hay otros elementos, muchos ocultos, reservados para los transeúntes que pausan sus pasos y se deleitan sin prisa con los detalles de las fachadas de las casas más antiguas, en busca de lo que no siempre está a simple vista.

Yo soy uno de ellos. Seguro que todos nos habremos fijado en esas anillas rumbientas que se usaban en otra época para amarrar a las bestias. Cuando los automóviles sustituyeron definitivamente a los animales, estos elementos cayeron en el olvido y quedaron como un recuerdo antediluviano de aquellos años en los que la vida transcurría a otro ritmo más pausado.

También están las curiosas aldabas, las letras talladas en piedra, los escudos de armas, los años de construcción en la parte alta de algunas casas… y los gatos que te devuelven la mirada a través de una ventana. Pero no quiero hablarles de lo obvio sino de lo oculto, de lo que pasa desapercibido a los ojos, y de paso, proponerles un desafío. Les invito a emprender la búsqueda de un tesoro.

El objeto a localizar está en una de las señoriales fachadas de la calle Castillo. Como la calle es larga seré bondadoso y les diré que se encuentra en una de las mansiones que rodean la fuente del Espíritu Santo. Pudiera ser la señal de tráfico más antigua de la ciudad, y cuando digo «señal de tráfico» podrían pensar que se trata de un objeto metálico, gastado, con restos de pintura reflectante y abollado. Nada más lejos de la realidad.

Lo que hay en ese lugar es un frágil rectángulo de madera con una flecha tallada que apunta al sentido contrario de la marcha. Está bastante deteriorado, mimetizado con el entorno, y lo suficientemente alto como para que nadie pueda tocarlo yendo a pie, pero visible perfectamente si vas a caballo.

En Vegueta no todo son placas, fuentes, bustos o estatuas. Hay muchos detalles escondidos, reservados para los paseantes más observadores que, como yo, ralentizan su paso y escudriñan las casas en busca de estos secretos sin importancia pero con mucho encanto.