A las afueras de Santa Brígida, en la falda de una escarpada montaña, reposan los restos de una mansión triste y solitaria. Oculta en el bosque y devorada por la naturaleza, desde la carretera pueden verse sus torreones, que aún conservan parte de su nobleza. En el pueblo todos conocen la historia de esta casona abandonada, de difícil acceso y arquitectura enrevesada. La casa de los Sarmiento; es así como la llaman. En sus muros, escrita la leyenda de un caballero, cuya fama y dinero no pudieron evitar que cayera en el más profundo de los sueños. Una antigua señora visitó sus aposentos, para arrancar su alma de su cuerpo y dejar a su viuda entre lamentos. La muerte llevó a la familia a la pobreza, y la casa cayó en el olvido, bajo la maleza. Es la casa de los Sarmiento, ese es su nombre, y es todo cierto.

Me encantan los anuncios antiguos. Sus diseños e ilustraciones me transportan a épocas remotas. Este, encontrado en una revista Nuevo Mundo publicada en 1908, invita a mirar lejos, en el paisaje y en el tiempo.

Hoy quiero enseñarles un libro muy interesante de tamaño bolsillo. Se trata del Diccionario de Comercio para los niños, por don Pedro Palau Massoni, impreso en los talleres de Faustino Paluzie, en Barcelona, en el lejano año de 1880. A pesar de su pequeño formato (casi cabe en la palma de una mano), cuenta con 356 páginas en la que afloran términos conocidos y otros, los más interesantes, la mar de extraños. La intención del diccionario era instruir a los pequeños en la gran variedad de artículos disponibles en los comercios, supongo que para después mandarlos a hacer recados y que no les dieran gato por liebre. Así podías mandar al chiquillo a por una alcatifa (especie de tejido de lana de diferentes colores y muy diversos dibujos), un poco de albayalde (carbonato de plomo que se usaba en la elaboración de pinturas finas para artistas), o un cartucho de creta (nombre vulgar de una variedad amorfa y tierna de carbonato de cal utilizado para limpiar cuero, plata, vidrio…). Este manual puede parecer obsoleto, pero más allá de una curiosidad es una útil herramienta para conocer las mercancías disponibles en el último cuarto del siglo XIX, y más de una vez he tenido que acudir a él cuando descifro antiguos libros de contabilidad.

Este y otros artículos están a la venta aquí:

He aquí una selección de 10 antiguos comercios de Las Palmas de Gran Canaria. Si es usted lector asiduo de mis escritos es muy probable que ya los haya leído, y tal vez le apetezca volver a leerlos. Si es la primera vez que visita Retrografías le invito a entrar en cualquiera de ellos, hay para todos los gustos.