Hoy quiero enseñarles un librito forrado en piel roja y con letras doradas que se titula Almanaque Baille-Bailliere, o sea Pequeña enciclopedia popular de la vida práctica, publicado en el año 1916, en plena primera guerra mundial. El libro consta de 491 páginas, de las cuales 171 están dedicadas a agenda y repletas de anuncios, y el resto a enciclopedia. He querido destacar la página 248 por el encanto de sus ilustraciones, en la que se comparan la flotas aéreas de distintos países, enumerando cuántos dirigibles y aeroplanos tenía cada nación. Sin duda este almanaque-enciclopedia merece un artículo más extenso, pues la gran cantidad de temas que trata y las curiosidades que recogen sus páginas son un fantástico retrato del mundo en la convulsa segunda década del siglo XX.

Hoy quiero enseñarles un libro muy interesante de tamaño bolsillo. Se trata del Diccionario de Comercio para los niños, por don Pedro Palau Massoni, impreso en los talleres de Faustino Paluzie, en Barcelona, en el lejano año de 1880. A pesar de su pequeño formato (casi cabe en la palma de una mano), cuenta con 356 páginas en la que afloran términos conocidos y otros, los más interesantes, la mar de extraños. La intención del diccionario era instruir a los pequeños en la gran variedad de artículos disponibles en los comercios, supongo que para después mandarlos a hacer recados y que no les dieran gato por liebre. Así podías mandar al chiquillo a por una alcatifa (especie de tejido de lana de diferentes colores y muy diversos dibujos), un poco de albayalde (carbonato de plomo que se usaba en la elaboración de pinturas finas para artistas), o un cartucho de creta (nombre vulgar de una variedad amorfa y tierna de carbonato de cal utilizado para limpiar cuero, plata, vidrio…). Este manual puede parecer obsoleto, pero más allá de una curiosidad es una útil herramienta para conocer las mercancías disponibles en el último cuarto del siglo XIX, y más de una vez he tenido que acudir a él cuando descifro antiguos libros de contabilidad.

Este y otros artículos están a la venta aquí:

En 1915, ser socio del Gabinete Literario era todo un símbolo de status. Conocer el funcionamiento interno era esencial, y para ello entregaban este pequeño librito de 48 páginas con más de 100 artículos.

Reglamento General y de Régimen Interior del Gabinete Literario. Las Palmas. Tipografía del Diario, Buenos Aires 36. 1915.

Encontrar un ejemplar de Humor isleño (1961), de Eduardo Millares Sall, no es complicado. No sé qué tirada tuvo, pero debió ser corta. De vez en cuando aparece uno en el mercado del libro usado, aunque hasta ahora todos los que he visto estaban en muy mal estado. Digo hasta ahora porque hoy he dado con un ejemplar perfectamente conservado, y además está firmado por el autor. La dedicatoria va dirigida a la artista Marlene Wefers, e incluye una caricatura a mano alzada del mítico personaje. El libro contiene en letra de imprenta la siguiente dedicatoria: «Dedicado a Pepe, el popular limpiabotas del Parque Santa Catalina». El prólogo es de Pedro Lezcano, y el libro fue impreso en la imprenta del poeta. Una maravilla.