El interior del comercio de Ignacio Cantero

Hace tiempo escribí un artículo sobre el comercio olvidado de Ignacio Cantero, y en él decía que era una lástima que no se conservara una foto de su interior. Pues bien, he localizado una. Se encuentra sin identificar en el archivo fotográfico de la FEDAC, es de autor desconocido, y forma parte de la colección José Antonio Pérez Cruz (Teno)

En la descripción aparece datada entre 1900 y 1910, pero las lámparas de petróleo que cuelgan del techo son un indicio claro de que se hizo antes de 1900, año en el que llegó la electricidad a Las Palmas de Gran Canaria, aunque es cierto que las bondades del arco voltaico no llegaron de sopetón a todos los hogares y comercios, y en sus lentos inicios la caída del tendido eléctrico era algo bastante frecuente, por lo que el uso de velas y lámparas de este tipo se extendió hasta las primeras décadas del siglo XX.

Pero no baso mis argumentos en unas lámparas, ni siquiera en las mercancías expuestas, pues bien podría tratarse del negocio de cualquier otro comerciante, pues todos vendían más o menos lo mismo. Si así fuera, serían unos argumentos bastantes pobres, y afirmar que se trata del establecimiento de Cantero sería una temeridad por mi parte.

Tratándose de un comercio de telas vamos a hilar fino. Con una copia impresa en alta resolución fui a visitar el edificio, y fue una lástima comprobar que había sido vaciado y remodelado en su totalidad, conservando tan solo la fachada. Una práctica muy habitual en las casas históricas de nuestra ciudad. 

Una vez en el interior del nº 22 de Triana, pude comprobar que ya no había rastro de la hilera de tragaluces que en su día llenaban de luz natural el extenso almacén. Tampoco estaba el altillo, y para complicar aún más la identificación, una pared de pladur acortaba el espacio. El desencanto fue máximo, pero no estaba todo perdido. 

La prueba definitiva de que estaba en el edificio que un día cobijó el comercio y la vivienda de Ignacio Cantero aparecía oculta en la propia fotografía, en uno de los vidrios de la vitrina central, y que ya había descubierto antes de salir de casa.

 La sensibilidad de la película y la luz natural hicieron posible que en esa vitrina se reflejara el arco de la casa que había enfrente (Triana nº 13), captando incluso la palabra “Relojería” que tenía rotulada sobre el cristal, y que lógicamente aparece invertida. 

Dentro del local, ante la atenta mirada de un empleado, me situé en el lugar aproximado donde estuvo la vitrina, levanté la fotografía, y al mirar hacia la calle vi el arco en la acera opuesta.

Resuelto el asunto y para evitar preguntas, guardé la fotografía en mi cartera y salí a la calle, no sin antes fijar la mirada un instante en los dos caballeros del fondo. Tal vez el que luce una frondosa barba fuera el señor Cantero, pues todos los demás parecen simples dependientes.

De camino a mi escritorio, saqué mi cuaderno y repasé mis notas sobre este comerciante. En mi artículo anterior había dejado algunos datos importantes en el tintero. 

Ignacio Cantero y Mollet (o Molet) era oriundo de Jerez de la Frontera. En el volumen 2 de Historia de la francmasonería en Canarias (1739-1936), aparece como Ignacio Hiram 2º, perteneciente a la logia Teide nº 53, y a la Afortunada nº 36. Este estudio revela que intentó fundar sin éxito, en Las Palmas, un taller masónico bajo el nombre de Doramas. 

Estaba casado con Rita Neyra y Grondona. En 1897 perdió a un hijo pequeño, y en 1899 a su mujer. Falleció en su casa de Triana el 31 de julio de 1900, a los 59 años. La causa de su muerte me la reservo.

Teniendo en cuenta las dos grandes pérdidas que sufrió, me aventuro a afirmar que la fotografía fue tomada antes de 1897, incluso puede que pertenezca a la serie que realizó Miguel Brito Rodríguez en mayo de 1892. Identificado el comercio, les dejo con la maravillosa fotografía. Un espejismo perdido en el tiempo de una época que ya no volverá, y que añoro sin haberla conocido.