La máquina de escribir de LEGO

Siempre me han fascinado las máquinas de escribir. Empecé a coleccionarlas hace años, cuando se presentó la oportunidad de comprar una portátil de reportero de la primera guerra mundial de reducido tamaño, que hoy decora un rincón de mi escritorio. El resto están repartidas por la casa. Algunas mantienen alineados los libros de mi biblioteca, otras permanecen guardadas en sus estuches, listas para el servicio.

Estos artefactos revolucionaron la escritura del siglo XX, y se fabricaron por millones, por lo que es fácil encontrarlas en mercadillos y páginas de segunda mano. Lo complicado es dar con una en buen estado, o que sea recuperable, pues ya no hay repuestos, lo que en ocasiones obliga a usar otra de donante. Yo no tengo idea de mecánica, pero para mi asombro he conseguido devolver a la vida todas mis máquinas.

Una que se me resistió fue una preciosa LC Smith & Corona de 1924 que, al observar su mecanismo, comprendí que había emprendido un viaje sin retorno en el que jamás volvería a escribir. Pero conseguí darle otro uso, y hoy forma parte de la decoración de un conocido restaurante de mi ciudad.

Una vieja máquina de escribir es lo más parecido a un juguete de construcción, y trabajar en ellas me recuerda cuando, de niño, me sentaba en el suelo dispuesto a crear cualquier cosa con un buen puñado de piezas de TENTE. La otra marca era LEGO, pero esta era más cara, y solo podía jugar con ellas cuando compartía una tarde en casa de algún amigo que había tenido mejores reyes que yo.

Los amantes de las máquina de escribir y de los legendarios juegos de construcción estamos de suerte. El pasado mes de junio, la marca danesa LEGO, fundada en 1932, presentó un set para montar una bonita maquina de escribir en color verde suave, compuesto por 2.079 piezas, a la que no falta ni siquiera el sonido característico de sus teclas al pulsarlas.

El concepto surgió en un concurso convocado por la propia LEGO, en el que el británico Steve Guinness, fan incondicional de la marca, quedó finalista con su réplica de una máquina de escribir inspirada en un modelo de los años treinta. Al preguntarle al creador sobre su genial idea declaró: “Quería crear algo totalmente diferente a cualquier cosa que LEGO hubiera hecho antes y mostrar que realmente se puede hacer cualquier cosa con LEGO. Compré una máquina de escribir antigua para mi investigación y luego jugué con los bloques y el mecanismo hasta que me quedé satisfecho con el diseño”.

La última máquina de escribir del mundo salió de la compañía británica Brothers en 2012, que desde 1985 había fabricado 5,9 millones de estos artefactos. En 2021 LEGO ha recogido la antorcha, a su manera, para deleite de constructores y nostálgicos.