La moneda de 15,5 millones de euros

En mi casa siempre ha habido una cajita repleta de viejas monedas. Cuando era niño y me aburría, me sentaba en el suelo y miraba con detenimiento cada una de ellas. Monedas de países lejanos y de distintas épocas, algunas con atractivos diseños. Las más antiguas eran unas de Alfonso XII muy desgastadas, en las  que apenas se distinguía el busto del monarca y la fecha. 

Hace poco encontré la mencionada cajita, y volví a mirar una a una las piezas de esa modesta colección que alguien de mi familia empezó hace mucho tiempo, y aunque la numismática no es mi fuerte, en los últimos años he adquirido algunos duros de plata y un bonito real de a ocho acuñados en mi época favorita: el siglo XIX.

Mención aparte merece el precioso jetón de plata acuñado en 1599 para conmemorar la expedición de Peter Van der Does que adquirí hace un tiempo, y del que solo existen dos ejemplares conocidos en el mundo.

Pero yo no colecciono monedas, prefiero los libros y los manuscritos, aunque reconozco que es un mundo apasionante. A través de instagram sigo varios perfiles relacionados con la numismática, y he visto que se llegan a pagar cifras astronómicas por algunas monedas.

PCGS

El pasado mes de junio, la casa Sotheby´s de New York sacó a subasta un Águila Doble, una moneda de oro acuñada en 1933 con un valor nominal de 20 dólares que nunca entró en circulación. El presidente Roosevelt sacó a Estados Unidos del patrón oro y ordenó la destrucción de todos los ejemplares, declarando los que no fueran entregados como robados. Esta pieza es la única que se ha permitido tener en propiedad privada, tras una batalla legal entre el Tesoro de Estados Unidos y un antiguo propietario.

Pues bien, este Águila Doble alcanzó en subasta la friolera de 13,7 millones de dólares, pulverizando el anterior récord mundial en el que alguien pagó algo más de 10 por un dólar de plata acuñado en 1794 apodado “Cabello suelto”.

Cabello suelto. 1794.

El Águila Doble tuvo un precio de salida de 7 millones de dólares, y en apenas cuatro minutos su precio se disparó, alcanzando, al cambio, los 15,5 millones de euros.

Seguro que usted también guarda una caja con monedas antiguas en casa. Entre viejas pesetas tal vez custodie, sin saberlo, alguna rareza que pueda tener un alto valor para los coleccionistas. Yo ya revisé la mía, y no, no hay ningún Águila Doble de 1933 ni un dólar de 1794. Lástima.