La Navidad de 1894

Ahora que estamos en Navidad, no quería dejar pasar la oportunidad de enseñarles un curioso documento que lleva años cogiendo polvo en un estante de mi biblioteca. Se trata de un ejemplar de la revista ilustrada Blanco y Negro publicado en diciembre de 1894, y dedicado en su totalidad a la Navidad. La publicación llegó a mí hace unos años, cuando compré unas cajas con objetos y documentos que salieron de una casa de Vegueta que habían vaciado para ponerla a la venta.

Blanco y Negro fue una revista ilustrada fundada en 1891 por Torcuato Luca de Tena, que salía todos los sábados, y según un anuncio publicado en la propia revista trataba sobre actualidades, teatro, poesía, festividades, Bellas Artes, modas, costumbres de sociedad e incluía grabados y caricaturas. En ese anuncio puede leerse este párrafo que es bastante ilustrativo: “Por la belleza de sus dibujos, por lo variado y escogido de su texto, en nada contrario a la moral y a las buenas costumbres; por lo esmerado de su parte tipográfica y excelente papel, por lo nuevo y elegante de su forma y extraordinaria baratura, ha conseguido colocarse desde el primer día a la cabeza de todas las publicaciones análogas, pasando en la actualidad de cien mil el número de sus lectores semanales”.

Además advertía que estaba redactada por distinguidos literatos e ilustrada por reputados artistas. Más de un siglo ha pasado desde que esta revista salió de una imprenta de Madrid, y no puedo evitar imaginar el largo camino que ha recorrido, en la distancia y en el tiempo, hasta llegar a mis manos.

En ese trasiego la imagino embarcando a principios de diciembre de 1894 en las bodegas de alguno de aquellos vapores que aparecían de repente en nuestro horizonte, y posiblemente fue puesta a la venta en uno de esos viejos comercios de Vegueta y Triana que tanto me quitan el sueño. Una dama o un caballero lo adquirió, y en los primeros meses de 1895 fue olvidado en un cajón después de que pasara por las manos de todos los habitantes de aquella casa. Pasaron otras navidades, más de cien, y ahora mismo lo tengo sobre el escritorio, y lo leo y admiro sus grabados, y me detengo en sus anuncios con el mismo asombro de aquellos que lo escudriñaron por vez primera hace más de cien años.

Hasta aquí mis palabras, ahora les dejo con algunas de las páginas de la revista. Transitar por ellas es hacer un delicioso viaje en el tiempo. ¡Feliz Navidad de 1894!