¿Recuerda el antiguo surtidor de San José?

Es mediodía y me encuentro en el Paseo de San José, muy cerca de la iglesia. Llevo un plano de los años 20 en las manos y estoy tratando de localizar el punto exacto donde una vez hubo un surtidor de gasolina.

No he encontrado fotografías antiguas de esta zona, así que trato de imaginar cómo era esta parte de la ciudad en aquella época. Supe del surtidor por un expediente que encontré en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas “Joaquín Blanco”, y llamó mi atención porque crecí por la zona y no recuerdo haberlo visto. Veo a una señora mayor sentada en el interior de una papelería y le pregunto. Lleva toda la vida en el barrio, y cuando le nombro el surtidor sonríe y me señala al otro lado de la acera. Me dirijo al lugar y saco de mi cartera una copia del expediente. Data de abril 1926, y la solicitud está firmada por Gerardo Miller. Busco la sombra de un laurel de indias y me siento en un muro a leer los papeles. En el expediente se solicita permiso para la instalación de un aparato mecánico con depósito subterráneo para suministrar bencina junto a la plaza de la iglesia de San José. 

En el informe se resalta el creciente desarrollo de los transportes mecánicos en la isla de Gran Canaria, debido a su prosperidad agrícola y comercial, y la necesidad de instalar tomas de combustible en los puntos más estratégicos de la población. También hace especial hincapié en que estos surtidores estaban diseñados para que su estética no afeara las vías públicas, ni por su mecanismo ni por su forma, sin perder su funcionalidad. Despliego el plano sobre el muro y continuo leyendo. A principios del siglo XX esta carretera comunicaba Las Palmas con Telde, y el aparato fue situado a más de seis metros de las casas. Termina el informe garantizando la seguridad pública, por ser un modelo instalado en todas las grandes poblaciones y funcionando con éxito en otros puntos de esta ciudad. En agosto de 1926, el edicto fue publicado en el Diario de Las Palmas:

Un señor me observa y se acerca. Ronda los noventa años. Le digo lo que estoy buscando y me señala con precisión el lugar. Me dice que desapareció en los años 70, cuando quitaron las casas que había al otro lado de la acera. Me cuenta que cuando era niño le gustaba sentarse a mirar cómo repostaban los coches, atendidos por un señor con gorra que giraba con fuerza una manivela para bombear el combustible. Entonces viene a mi mente la fotografía de la FEDAC que encabeza este artículo y la busco en mi móvil. En ella puede verse un coche repostando en el surtidor que había en Santa Catalina. Se la enseño al anciano y me dice: ”¡Coches como ese paraban aquí todos los días, cuando yo era pequeño!”