Travesía a vapor

Hoy en día, un avión de pasajeros conecta Las Palmas de Gran Canaria con Londres en apenas cuatro horas. Pero a finales del siglo XIX, salir de Gran Canaria rumbo a Inglaterra, en el único medio disponible que era el barco, suponía exponerse a un auténtico suplicio.

La duración y la comodidad de la travesía dependía de la economía del pasajero. Los bolsillos más modestos viajaban hacinados en el compartimento de tercera de un velero. Las clases más pudientes hacían el viaje en el camarote de primera de un vapor, rodeado de todas las comodidades de la época.

La cantidad de equipaje dependía de la duración del viaje, pero lo habitual era llevarse la casa a cuestas en uno o varios baúles etiquetados con el nombre del viajero o rotulado con sus iniciales. Baúles que por su tamaño serían imposibles de meter en un avión hoy en día.

Pero, ¿cuánto tardaba un vapor en llegar a Londres? La respuesta la encontramos en un anuncio publicado en el Diario de Avisos de Las Palmas en mayo de 1886. Échele un vistazo, es bastante ilustrativo:

Como habrá deducido el lector, el magnífico vapor que se menciona en el aviso es el que aparece en la fotografía que encabeza este artículo, y el que navega a todo trapo en la siguiente ilustración.

El Dunrobin Castle fue construido en 1875 por Robert Napier & Sons, en Glasgow. Era un motovelero con un arqueo bruto de 2.811 toneladas, de 105 metros de eslora y 11,5 metros de manga, y una velocidad punta de 10 nudos. Estuvo en servicio hasta 1914, año en el que fue desguazado.

El vapor zarpa hoy, así que imagínese a bordo, en un camarote de segunda clase… ¿qué esperaba? el presupuesto de este blog es limitado. Que le sea leve la travesía y cuando llegue a Londres envíeme una postal. Si tiene oportunidad visite Whitechapel, no es un barrio recomendable, pero me han dicho que allí hay una librería bastante peculiar.